LAS VÍRGENES DEL VIACRUSIS

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La Pasión de Cristo en la delegación Iztapalapa es una representación de la religión católica de los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret, desde la última cena hasta su crucifixión, pasando por su aprehensión en el campo de los olivos y el siempre afamado viacrusis de casi 2 Kilómetros donde se representan las caídas y escenas más significativas del camino de Jesús a la cruz.

Esto es un brevisisisimo resumen, unas líneas no alcanzan para explicar casi un año de trabajo previo de la comunidad de Iztapalapa siendo siempre fieles a sus cerca de 170 años de tradición.

Ahora bien, este artículo no trata del atropellado recorrido de Jesús a la cruz, ni de las frases más celebres de la Biblia tales como “¡Me negarás 3 veces!” y el siempre bien ponderado “¡Liberen a Barrabas!” y otros varios etcéteras. Trata más bien de otro viacrusis, el que viven las chicas que quieren ser la actriz que represente a la virgen María y otras vírgenes que siguen a Jesús y a los Nazarenos* para asistirlos durante el trayecto al cerro de La Estrella.

Todo comienza por la mañana, no, más bien todo comienza varios días antes, no, realmente todo comienza un año antes:

Efectivamente igual que Jesús, la virgen debe de ser soltera, virgen, de preferencia religiosa, no tener novio, oriunda de la Delegación y más requisitos que no citaré por no omitir alguno, sin embargo ellas, las vírgenes, no ven nada de esto como una carga pues una gran tradición familiar las ha hecho que busquen cada año ser la virgen principal o al menos una de las 200 o más que siguen a Jesús en su camino.

Por otro lado, está el asunto de las mujeres que las ayudan, en su gran mayoría son sus madres, tías y hermanas que están con ellas para auxiliarlas, vestirlas y detallarlas en cuanto problema se les suscite, entre los cuales están incluidos pero no limitados, las túnicas muy largas, peinados muy sencillos pero que tienen que durar varios kilómetros bajo el sol y llegar pulcros hasta la base del cerro; y en casos más especiales tocados de metal que simulan las redenciones con las cuales está bendecida la virgen María en turno, que además cambia de indumentaria en cada uno de los días debido a que la representación intenta ser bastante fiel a lo que dicta el libro.

Esta mañana, la que dio luz a esta serie, fue pactada un día antes mientras se suscitaba la representación del pasaje del campo de los olivos, cuando me acerque a un centurión de nombre Ernesto para pedirle su permiso para tomarle una foto. Platicando con él, me explicó que es toda una tradición familiar, que su padre había sido centurión y su hermano era Nazareno*, que él en algún momento quiso ser Jesús, cosa que no logró y que en su momento fue nazareno también. Me invitó a su casa a la mañana siguiente para que lo viera junto con toda su familia y me explicara ampliamente cómo era toda la tradición que venía desde su abuelo, me enseñara sus cruces y partes de su vestuario.

La cita era a las 5:00 am.

Efectivamente, llegamos a su casa y todo lo que nos prometió fue cierto, toda la explicación, toda la tradición bien sabida estaba puesta en su mesa, lamentablemente la luz era la que tiene una casa a las 5:00 am, varios focos ahorradores de luz fría. Las fotos no fueron tan afortunadas, de hecho, nada afortunadas, sin embargo la experiencia y la platica sí lo fueron.

La familia de Ernesto, el centurión – exnazareno – aspiranteaJesús, nos dio un aventón al centro de uno de los barrios donde se desarrollaba la representación, muy agradecido con su ayuda y un poco triste por las malas imágenes, me desplacé a la Casa de los Ensayos, una especie de casa-camerino-salón de las vírgenes, los músicos y los personajes principales de esta representación.

Ahí comenzó todo.

La luz era de “muy de mañana”, cerca de las 6:30 am, entraba por los ventanales laterales y rellenaba el gran salón verde donde estaban cerca de 40 mujeres, entre madres, vírgenes, vestuarios y lo que después descubrí como altares. Había cierta tensión en el ambiente y una gran carga de nerviosismo; ese día crucificaban a Jesús, la virgen estaba de luto, así que su tocado redentor debería estar a la altura de las circunstancias y en la posición correcta, cargar un par de kilos sobre el cuello por un par de kilómetros requiere de algo de precisión y aunque no lo parezca, cierta comodidad. La luz se iba construyendo sola, cada espacio, cada cara quedaba descubierta con miradas de emoción y nervios porque el tiempo apremiaba, necesitaban salir todas juntas en caravana antes de las 7 am para que el sol no las venciera tan rápido.

7am: El altavoz hizo de las suyas y descubrí el espacio donde estaba parado. La gente salió rápido tomando su lugar, la casa quedó vacía, descubrí cómo la luz se adueñaba nuevamente del cuarto verde y cómo el altar a la virgen aparecía detrás de lo que un minuto antes fue tumulto, y cómo es que los sillones ahora quedaban solos, como el hueco que queda en los altares de los templos cuando la virgen sale de paseo en peregrinación. Justo eso sucedió.

* Un nazareno es aquella persona que acompaña y sigue, en la medida de lo posible, el mismo trayecto que sigue Jesús hacia el cerro de la Estrella, e igual que Jesús lleva una cruz de dimensiones tales que llegan a pesar hasta 100 kilos, regularmente éstas se heredan, es decir, si el padre es nazareno por manda, el hijo es nazareno por manda, normalmente esta promesa dura hasta 3 años por un favor solicitado al Señor de la Cuevita. Cumpliendo esto, el hijo tiene la obligación moral de seguir la tradición con sus hijos, pero mientras los tiene, está la opción de ser Centurión (soldado romano) o nada, lo que su voluntad y/o fe le dicten.

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